Después de algunos meses sin actividad, el que suscribe estas líneas, reinicia su labor de divulgación para beneplácito de sus lectores. En esta ocasión, este blog se viste de gala para recibir una entrada escrita por un colaborador invitado. Se trata de Jorge Quesada, novel filósofo, que nos habla acerca de la corrección política y la homofobia:
El gran enemigo del lenguaje político es la falta de sinceridad
George Orwell
Respecto a la “homofobia” o de “la fobia a los homosexuales”. Es una palabreja pomposa, pero sobre todo tramposa que hemos de saber desenmascarar. Un hómofobo equivaldría a un intolerante o retrógrada discriminador. Yo, sin embargo, veo en el concepto “homofobia” un arma de doble filo. En efecto, es cierto que ser tachado de homófobo lo previene a uno de no discriminar al mundo lésbico-homosexual (pero, ¿realmente, cuántos de nosotros, los que nos movemos en el sector del pensamiento, maltratamos al mundo homosexual?). En cambio, a quienes no maltratamos a los homosexuales, pero “disentimos” de la intromisión ideológica en “leyes” -porque sabemos que científicamente la cuestión en torno a la homosexualidad de ninguna manera ha concluido-, también se nos tachará de homófobos. Es decir, con ella se previene al que tiene “mala actitud” (intolerancia) hacia los homosexuales, lo cual es loable, pero también, y esto es lo grave, al que “discrepa” del pensamiento ideológico de fondo. “Homofobia” es un término para amordazar a los herejes que ponenemos en peligro la Ideología (de género)…, pues por muy cortés y racional que uno pueda ser para manifestar la divergencia intelectual, al final siempre el calificativo que concluirá la cuestión será “no seas homófobo”, es decir, se pasarán por el arco del triunfo tus argumentos y te descalificarán sin más; al menos a mí me ha ocurrido… Incluso los científicos en cuyos estudios se asoman hipótesis para indagar si la homosexualidad es una enfermedad, independientemente de sus argumentos, son maquinalmente tachados de “homófobos”, y acto seguido, son desacreditados. El juicio ideológico represor por encima del razonamiento…
En otras palabras, bajo una hipócrita máscara de pluralidad se nos ha impuesto una univocidad de pensamiento verdaderamente asfixiante, en cuyo seno se reprime duramente al “librepensador” que no asume este planteamiento ideológico, arrinconándolo a la mazmorra intelectual de lo “políticamente correcto”, caninamente resguardada por los militantes de la “Ideología de género”.
No por otra cosa fue acremente reprimido el comentarista de radio que expresaba su “disidente” opinión sobre la reciente ley de uniones de personas del mismo sexo: “un homófobo que…” -se decía-, artilugio con el cual se palió y hasta jusificó toda la censura de prensa que hubo al respecto. ¿Cómo no evocar la construcción al modo ”newspeak o neolengua” orwelleana y su protector, el ”Ministerio de la verdad”, de “1984″? Erradicar este terminajo nauseabundo permite escapar a la mazmorra intelectual de lo “políticamente correcto”, para salir al aire puro del pensar por libre.

Gracias! Me sumo, la ideología detrás de lo “políticamente correcto” esta resultando herramienta de represión contra quienes osan disentir, ya no digamos buscar otra agenda político-social.
Artículo concreto y certero. Sintetiza la posición de muchos de nosotros que, sin perder de vista el respeto y la dignidad humana que encierra naturalmente *todo* ser humano, nos oponemos al matonismo ideológico de la “progresía” intelectual.
Efectivamente el pensamiento cientifico y racional nunca debe ser callado por la politica.
Pero en este tema se corren muchos riesgos.
Podriamos pensar entonces que los que justificaban la esclavitud de los negros atribuyendoles caracteristicas “ideales” para el trabajo mediante analisis fisiologicos no eran racistas?
Los nazis al hablar de la raza aria y pensar en lo nefasto de los judios justificado hasta con cientificos entonces estaban en lo correcto?
Cuando era impensable que una mujer fuera electa gobernante de acuerdo a la razon yla costumbre de cierto tiempo estaba bien?
No e sun tema nuevo pero su discusion cada ciertos años toma fuerza y por desgracia aun estamos en el oscurantismo cultural (en México) .
que la ley del estado no debe ser igual para todos?
tener otros gustos aparta al sujeto de la sociedad de la ley?
Vale la pena reflexionar