¿Qué significa ser conservador?
Hoy en día la palabra “conservador” ha vuelto a ser centro del debate público en distintas latitudes del mundo, desde la Europa continental hasta Iberoamérica, en virtud de dos factores principalmente: por un lado, gracias las victorias electorales que han obtenido los partidos políticos que se asumen como conservadores en estos continentes; y por otro lado, gracias a la agresiva agenda ideológica que se ha impuesto contra la dignidad humana, la familia y la vida con la imposición del aborto, las uniones homosexuales y la eutanasia dentro de las legislaciones nacionales. La confusión que genera la etiqueta “conservadora” entre los votantes (y peor aún entre los políticos) es mayúscula, lo cual se debe, en la mayoría de los casos, a que dicho término se asocia con determinados períodos y personajes históricos que representaron al ideario conservador de su tiempo.
Sin embargo, si hablamos del mundo anglosajón (esencialmente los Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia), la tradición política del conservadurismo ha mantenido una estabilidad y una uniformidad relativa (con ciertos períodos de ajuste y renovación); dicha afirmación se ve fortalecida si observamos que que, desde que se fueron configurando los distintos clubes políticos en Inglaterra en el siglo XVII que a la postre se convertirían en partidos, a los políticos anglosajones no les causa temor ser llamados conservadores, por el contrario se muestran orgullosos de portar el estandarte conservador en la esfera pública.
El resurgimiento del movimiento conservador se vino gestando desde la decáda de los cincuentas en los Estados Unidos como una reacción natural al auge del comunismo, el Welfare State y los distintos movimientos de derechos civiles que caracterizaron a las décadas subsecuentes. Gracias a la renovación del pensamiento político conservador, esta tradición alcanzó su mejor expresión en los años ochenta con la presidencia de Ronald Reagan en los Estados Unidos.
Russell Kirk, uno de los pensadores políticos que sentó las bases intelectuales del movimiento conservador nortemearicano en el siglo pasado, alguna vez se hizo la pregunta “¿Qué significa ser conservador?” . Fiel lector de Edmund Burke y de Joseph de Maistre, Kirk resumió el pensamiento conservador en diez principios fundamentales que han caracterizado a esta filosofía política en la época moderna:
(1) Los hombres y las naciones están gobernados por leyes morales; y esas leyes tienen su origen en una sabiduría que es más que humana, en la justicia divina. En el fondo, los problemas políticos son problemas morales y religiosos (…)
(2) La variedad y la diversidad son las características de una alta civilización. La uniformidad y la absoluta igualdad son la muerte de todo vigor real y de la libertad en la existencia. Los conservadores se resisten con imparcial fuerza a la uniformidad de un tirano o de una oligarquía, y a la uniformidad que Tocqueville llamaba “del despotismo democrático”.
(3) Justicia significa que todo hombre y mujer tiene derecho a lo que es propio, esto es, a las cosas que mejor se corresponden a su propia naturaleza, a la recompensa por su habilidad e integridad, a su propiedad y a su personalidad (…) La sociedad justa requiere un liderazgo sensato, diferentes recompensas a diferentes habilidades y un sentido del respeto y el deber.
(4) La propiedad y la libertad están inseparablemente conectadas; nivelamiento económico no es progreso económico. Los conservadores valoran la propiedad por si misma, por supuesto, pero aun la valoran más porque sin ella todos los hombres y mujeres están a la merced de un gobierno omnipotente.
(5) El poder está lleno de peligro; por lo tanto el buen estado es aquel en el cual el poder está controlado y equilibrado, restringido por constituciones y costumbres sensatas (…) La centralización habitualmente es un signo de decadencia social.
(6) El pasado es una gran reserva de sabiduría. Como dijo Burke: “el individuo es estúpido, pero la especie es sabia”. Los conservadores creen que necesitamos guiarnos a nosotros mismos por las tradiciones morales, la experiencia social y el entero y complejo cuerpo de conocimiento legado por nuestros antepasados. El conservador apela más allá de las epidérmicas opiniones del momento a lo que Chesterton llamaba “la democracia de los muertos”, esto es, las valiosas opiniones de los hombres y mujeres sabios que nos precedieron con su experiencia en el tiempo. El conservador, por decirlo de una manera breve, sabe que no nació ayer.
(7) La sociedad moderna necesita urgentemente a la verdadera comunidad, y la verdadera comunidad está a un mundo de distancia del colectivismo. La comunidad real es gobernada por el amor y la caridad, no por la compulsión. Por medio de las iglesias, las asociaciones de voluntarios, los gobiernos locales y una variedad de instituciones, los conservadores se esfuerzan para mantener a la comunidad sana. Los conservadores no son egoístas, sino altruistas públicos. Saben que el colectivismo significa el fin de la comunidad real, sustituyendo la variedad por la uniformidad y la voluntad de cooperar por la fuerza.
(9) Los hombres y las mujeres no son perfectos, los conservadores lo saben; y tampoco lo son las instituciones políticas. No podemos hacer de la tierra un cielo, aunque sí podemos convertirla en un infierno (…) Podemos esperar hacer nuestro mundo tolerable, pero no perfecto. El progreso solo se alcanza a través del prudente reconocimiento de las limitaciones de la naturaleza humana.
(10) Los conservadores están convencidos de que el cambio y la reforma no son idénticos: la innovación moral y política puede ser tanto destructiva como beneficiosa; y si la innovación es minusvalorada con un espíritu de presunción y entusiasmo, probablemente será desastrosa (…) Con Lord Falkland, dicen: “Cuando no es necesario cambiar, es necesario no cambiar”. Entienden que los hombres y las mujeres alcanzan el máximo grado de felicidad cuando sienten que pueden vivir en un mundo estable de valores perdurables.
En la actualidad, se podría complementar este ideario conservador con temas de seguridad, económicos, bioéticos y del medio ambiente, a través de conceptos tales como la seguridad democrática, la responsabilidad fiscal, la defensa de la vida y la preservación del medio ambiente. Hace falta una nueva revolución conservadora que renueve el pensamiento político y que retome estos principios fundamentales con la finalidad de darle nuevos bríos a la propuesta política del conservadurismo. Los primeros pasos los están dando los líderes políticos de países como Colombia, México, Francia y de nueva cuenta los Estados Unidos, que han vislumbrado un nuevo horizonte ético frente a la decadencia social que ha generado el secularismo, el relativismo ético y el consumismo en el mundo actual. El discurso público debe estar cargado de pleno significado axiológico para que las personas comprendan el porqué la opción conservadora es la mejor para la sociedad.
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Tags: Edmund Burke, Joseph de Maistre, revolución conservadora, Russell Kirk



esta bien esta informacion
gracias por tu ciencia en literatura esperando seguirprogresando es todo r r r.
TENGO 17 AÑOS Y CREO QUE LA MEJOR OPCION PARA ESTA NUEVA GENERACION ES EL CONSERVATISMO, VIENDO LO QUE EL PROGRESISMO HA CAUSADO EN EL MUNDO ACTUAL.