El día de hoy aparecen publicados un par de artículos en la página española “El Manifiesto” (sitio cuya recomendación agradezco a mi amigo Fernando R. Doval) cuya lectura me resultó preocupamente. Por un lado, señala el primero de ellos que el Partido Socialista Obrero Español ha propuesto otorgar el voto a los extranjeros residentes en España, lo cual en mi opinión es francamente irresponsable e incoherente con cualquier esquema de vinculación legal a una comunidad política nacional. La noción más elemental de ciudadanía, comprende desde la Grecia clásica, la sujeción política al orden jurídico de un sólo Estado nacional (sin que esto contradiga la posibilidad de que siendo residente extranjero en otro Estado se pueda votar en las elecciones nacionales del Estado al que se pertence originariamente), por lo cual, el otorgar el voto a un extranjero, por definición ajeno a la comunidad política en la que se encuentra residiendo transitoria o permanentemente, es una idea simplemente aberrante, la cual, atenta contra el Estado nacional y su esquema democrático.
Por si fuera poco, cabe destacar que la mayoría de los inmigrantes ilegales recién llegados a España, provienen del Sahara y del Sahel africano, profesan la religión musulmana y son declarados enemigos de la idea de la Europa unida, la democracia y el cristianismo. Así pues tenemos a la izquierda española, en aras de un supuesto “multiculturalismo”, realizando una propuesta que pretenden beneficiar en su mayoría a los fundamentalistas islámicos, históricos enemigos de España, con la finalidad de ayudarlos en su lucha de acabar con la identidad común española: ¡vaya locura!. Con maestría lo resume Josep Carles, el autor del artículo, de la siguiente manera:
Con la promesa del voto inmigrante, el PSOE ha dado rienda suelta a la locura. Tal medida es mostrar un desprecio absoluto por España. Que le explique ahora ZP al nacionalista catalán o vasco cuál es la importancia de ser español. Si lo entendían poco, ya no van a entenderlo nada. De paso, que nos lo explique también a nosotros, porque si alguien que no habla nuestra(s) lengua(s), ni sabe de nuestra idiosincrasia, ni tiene pajorera idea de nuestras fiestas, ni jamás ha mantenido una conversación de más de diez minutos con un europeo, ni goza de ascendientes españoles, ni sabe localizar ciudades en el mapa, ni siente apego por nuestra cultura, puede decidir quiénes son nuestros alcaldes, ¿dónde queda nuestra fidelidad a España?, ¿dónde queda el hecho milenario de sentirse heredero de Hispania? Si además va a tener pasaporte en menos de diez años (o, como mucho, en diez años), y sus hijos, por jugarretas legales, van a ser españoles, ¿de qué me sirve mi nacionalidad?, ¿cuál es mi privilegio de ser español?
Por otro lado, en Inglaterra, ahora en aras de la “tolerancia religiosa”, una maestra decidió castigar a dos niños por negarse a adorar a Alá. Atrás quedó el sueño europeísta de inspiración cristiana del emperador Carlomagno, de Don Juan de Austria y Robert Schuman, hoy día lo que mas importa en Inglaterra es no ofender a los inmigrantes musulmanes, adorando a su Dios, con la finalidad de no generar su ira y encono que se puede transformar fácilmente en violencia irracional. Vaya pedagogía de la “tolerencia” que obliga a los niños ingleses, a adorar y asumir como propias tradiciones religiosas ajenas, haciendoles sentir vergüenza por la común: la cristiana.
Dentro del mismo artículo se consigna que se ha publicado una guía educativa oficial del gobierno británico en donde se incita a los maestros ha detectar síntomas de “racismo” temprano si los niños muestran rechazo hacia comidas exóticas para ellos. Ahora resulta, que si a un niño inglés, acostumbrado en su corta existencia a comer primordialmente fish and chips y bangers and mash, se le ocurre demostrar asco hacia la comida china, tailandesa, árabe o india (sólo por mencionar algunas de las comidas más famosas hoy día en la ciudad “cosmopolita” de Londres), significa que es un “racista” en potencia, el cual, merece ser castigado por su intolerencia cultural hacia otras “gastronomías”, de nueva cuenta: ¡vaya locura!.
En fin, en nombre de la tolerencia y la igualdad del modelo laicista y secular impuesto en la actualidad, se están cometiendo los crímenes de odio más cruentos de la histora humana: el aborto, la eutanasia, el ataque a la familia…(sólo por mencionar algunos) por lo cual, no habría que sorprendernos, si el día de mañana, el ser cristiano y defensor de la tradición cultural occidental sea tipificado como un delito en Europa. Ya lo advertía, hace más de noventa años, el gran pensador alemán Oswald Spengler: Occidente ha entrado en una inevitable decandencia.
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